martes, 29 de julio de 2014

El primer libro impreso de la historia

Todos en algún momento necesitamos de un receso de la actualidad; requerimos de tomarnos un tiempo para reflexionar sobre otros temas que pueden ser sumamente útiles y que es imprescindible conocer, al final de cuentas, la cultura en una población no se mide por la capacidad de retención de los eventos contemporáneos de una sociedad, sino por el grado conciencia con la que ésta interactúa con el mundo.
La globalización y los distintos medios de comunicación pueden ser útiles herramientas para  informarnos de lo que ocurre en nuestros Estados o más allá de las fronteras, pero también pueden ser enemigos íntimos de la tranquilidad. Como dice el Maestro José Mac Gregor “No sé cuándo, ni cómo llegó la globalización; lo que sé es que se necesita una brújula, que es la educación y una ancla, que es la identidad, para sobrellevarla”.
Cuando hace poco más 559 años Johannes Gutenberg presentó el primer libro impreso en el hemisferio occidental, la famosa Biblia de Gutenberg,  en la mediana ciudad de Mainz en Alemania, no se imaginó el poder para propagar las ideas de su invención, pues aunque sus métodos eran rudimentarios, la impresión de un bloque de 100 libros podía realizarse en tan sólo 6 meses, un tiempo menor al que le tomaba a un grupo de personas escribir una sola copia impresa a mano, que requería de 3 años de arduo trabajo.
Aquel primer libro impreso de la historia se escribió en latín, la lengua de los académicos y letrados de aquellos tiempos, en un momento en el que el conocimiento era una virtud exclusiva de las elites privilegiadas. El hecho de que se eligiera la biblia como el primer libro no es una casualidad, pues el objetivo de Gutenberg era meramente comercial; no tuvo la intención de generar nuevos nichos de mercado, sino de aprovechar a los consumidores existentes, vendiéndoles un producto de necesidad básica para la demandante clase alta cristiana.
Se estima que Gutenberg imprimió 180 copias de la biblia, de las cuales solamente sobreviven hasta el día de hoy 48 ejemplares que se encuentran distribuidos en 14 países alrededor del mundo, perteneciendo la mayoría de ellos a instituciones educativas de renombre como la librería del Congreso en Washington, la Biblioteca de la Universidad de Manchester, la biblioteca del Vaticano, entre otras.
De acuerdo con los especialistas de la Universidad de Manchester, con quienes tuvimos la oportunidad de dialogar en la Universidad de Melbourne, este primer documento impreso, pese a tener como trasfondo una intención mercantil, representa el inicio de una revolución para las ideas, donde resurgieron importantes conceptos como la democracia, la libertad de expresión, entre otros valores que se consideran parte del breviario cultural de Occidente.
El periodo que comprende los siglos XV y XVI fue testigo de importantes transformaciones para la civilización occidental. Fue una época donde coincidieron en tiempo importantes pensadores como Leonardo Da Vinci, Maquiavelo, Nostradamus, Descartes,  Galileo Galilei, entre otros. Fue el periodo donde España y Portugal consolidaron su imperio naval como consecuencia de sus incursiones en el continente americano, fue un momento de renovación para la humanidad entera, donde incluso la iglesia cristiana tuvo importantes rompimientos con Inglaterra (anglicanos) y Alemania (Luteranos).
La invención de la prensa generó importantísimos cambios sociales como por ejemplo en materia de comunicación intergeneracional, pues permitió la preservación y la democratización del conocimiento. De igual manera impulsó a que más personas aprendieran a leer y escribir al existir material bibliográfico para explorar.
Fue también una significativa herramienta de propaganda para las ideas, que ha sido aprovechada por las grandes instituciones de la historia como la iglesia, que pudo expandirse más allá del continente europeo.
Entre otras aportaciones podemos ubicar que este trascendental invento permitió que se produjeran mejores contenidos literarios, pues impulsó la corrección de libros, a través de las nuevas ediciones, además de empoderar a los autores y vincularlos con sus ideas, mediante la evidencia impresa de sus pensamientos.
Para quienes pretendemos ser testigos de la historia, aquello que parece inofensivo, representó el artefacto más eficaz para propagar el conocimiento y las ideas. Quienes conocen su valor saben que en ningún otro momento han habido tantas oportunidades para el saber, pero reconocen que el mundo está poblado por superfluos insignificantes que roban la atención de la humanidad entera.
Esta colaboración no es más que una invitación para tomar en nuestras manos aquel artefacto que impulsó al infinito las ideas del ser humano, democratizando el conocimiento, haciéndolo accesible para todos. Seamos curiosos, autodidactas, críticos y apasionados con nuestras posturas, pero hagámoslo desde la sólida base del brebaje cultural universal, desde las letras de los grandes personajes de la historia y las mentes más brillantes de la humanidad.

© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Julio 2014



martes, 22 de julio de 2014

Ucrania y los actores del poder

Ya lo habíamos comentado en este espacio de opinión: Ucrania se encuentre entre intenciones, argumentos y sospechas. Es un país cuyos líderes simplemente eran espectadores de la política expansionista rusa, que estaba cerca de consolidar la anexión de Crimea, mediante dos estrategias distintas: apoyando la desestabilización del Este ucraniano, y a través de un acercamiento constante con EE UU y los países europeos.
El lamentable suceso del vuelo MH17 en territorio ocupado por los rebeldes pro-rusos ha atraído nuevamente la atención de la comunidad internacional, involucrando a nuevos actores que buscan que se esclarezcan los hechos. Asimismo, este penoso evento ha cambiado la situación y por tanto la posición para los principales implicados en la pacificación de Ucrania, donde el mayor desafío se ha trasladado de Kiev a Moscú.
Los principales países afectados por la tragedia; Holanda, Australia y Malasia han mostrado sus profundas intenciones de aclarar el siniestro de forma contundente, una petición que ha pasado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el cual brindó de forma unánime su apoyo para que se realicen las inspecciones pertinentes en la zona y se esclarezcan los hechos, que hasta el momento apuntan a que el avión comercial de Malasian Airlines fue derribado con armamento de origen ruso, operado desde territorio ocupado por los rebeldes separatistas.
Esta sospecha cambia rotundamente la postura de la Unión Europea, quien había preferido anteponer los negocios con Rusia debido el frio invierno que se avecina en aquel continente, por encima de la defensa de los derechos y valores occidentales. También cambia la perspectiva del gobierno ucraniano, que ahora puede aprovechar el apoyo internacional a la causa para buscar la anhelada pacificación del país y frenar las intenciones expansionistas rusas.
Los dos actores de mayor peso son por supuesto Rusia y EE UU. Por un lado, el gobierno ruso había logrado hacerse de Crimea sin tener un enfrentamiento directo con Washington. Incluso, como se comentó en este reflector mundial, existía un cierto distanciamiento entre Putin y los rebeldes pro-rusos, ya que estos últimos estaban perdiendo territorios importantes ante el abandono de Moscú.
Por otro lado, EE UU había mantenido un canal de comunicación directo con Rusia, con el fin de evitar el contagio de la inestabilidad ucraniana a otras esferas de influencia rusa en la región.
Ante el aumento evidente de tensión que se percibe como consecuencia de este terrible acontecimiento, diversas voces aluden a que Ucrania puede significar la antesala de una nueva etapa de Guerra Fría.  Sin embargo, James Jay Carafano de la conservadora Fundación Heritage sostiene que hay cinco razones por las cuales no se puede hablar una segunda Guerra Fría.
La primera razón es que Rusia no cuenta con las características para ser considerado un actor global de importancia bélica, como sí lo era la URSS, mientras que EE UU sí ha mantenido una política de empoderamiento militar para salvaguardar sus intereses más allá de sus fronteras.
En segundo lugar, Rusia no tiene el potencial de ser un competidor global, esto es, sus alianzas solamente tienen cierta influencia entre algunos países de medio oriente y son tibias en América Latina, sin embargo, Rusia puede constituir un componente importante para alguna iniciativa colectiva contra Occidente y EE UU.
Como tercer punto, no se puede hablar de un conflicto ideológico entre los países Occidentales y Rusia. Putin no es comunista, pues ha establecido fuertes alianzas con el sector privado ruso, que puede considerarse una elite corrupta, pero que no comparte valores socialistas.
En cuarto lugar es evidente que hoy vivimos en un mundo multipolar, de tal manera que Rusia y sus intenciones en Ucrania constituyen solamente una de las muchas amenazas con las que tiene que liderar EE UU, dentro de las cuales están las disputas territoriales de China, el Programa nuclear en Irán y Corea del Norte, el fortalecimiento de grupos radicales islámicos alrededor del mundo, entre otros.
Por último, podemos apreciar la diferencia en cuanto al peso económico de ambos países. Por un lado EE UU cuenta con un Producto Interno Bruto (PIB) de 16.7 billones de dólares, situándose como la economía más grande del mundo, mientras que Rusia posee un PIB de 2.5 billones de dólares, lo que lo posiciona como el séptimo país más rico (CIA). Sin embargo, ambos Estados libran una batalla interna de gran calado por obtener recursos para la milicia, pues su crecimiento económico en los últimos cinco años ha sido considerablemente bajo (2009-2013): 1.24% para EE.UU. y 1.14% para Rusia (FMI).
Las variables del capítulo Ucrania en la política expansionista rusa han cambiado de forma impresionante, la situación abre las puertas a nuevos escenarios para la pacificación de la zona, en caso de que exista plena cooperación entre las partes, o puede ser la antesala de un conflicto regional que profundice en sus efectos nocivos para los ucranianos. El enunciado continúa abierto.

Fuentes de información: FMI y CIA The World Factbook

© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Julio 2014


martes, 15 de julio de 2014

Empoderar a la mujer

Empoderar a la mujer es uno de los grandes objetivos de las sociedades que transitan hacia el desarrollo. Distintos gobiernos en América Latina han tratado de brindarle mejores oportunidades de progreso a la mujer mediante la implementación de políticas específicas, que aseguren su participación en el área educativa mediante becas y otras facilidades, en el área económica a través de incentivos a las empresas que contratan personal femenino y en el área política por medio de las conocidas cuotas de género, que aseguran un porcentaje de representación femenina en los parlamentos locales y nacionales.
El empoderamiento es un tema cuya importancia rebasa las fronteras nacionales, pues es una meta que se encuentra contenida en el tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), el cual insta a los Estados firmantes de la declaración del Milenio a trabajar en favor de la promoción de la equidad de género y el empoderamiento de la mujer. La ONU percibe también este objetivo como un prerrequisito para erradicar la pobreza y el hambre en el mundo.
Durante la pasada conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) Ban ki-Moon, Secretario General esta organización, sostuvo en su discurso que “los países con mayores niveles de equidad de género tienen mayores niveles de crecimiento económico”, una situación que también puede beneficiar a las empresas que contratan personal femenino o a los parlamentos o legislaturas que cuentan con una importante representación de mujeres en sus escaños.
La economista franco-americana Esther Duflo, catedrática del Instituto Tecnológico de Massachusetts, argumenta que el empoderamiento de la mujer puede acelerar el desarrollo de un país, subrayando que debe entenderse que la relación entre el empoderamiento y el desarrollo es un tema bidireccional.
Por un lado, el desarrollo disminuye las inequidades de género, al originar mejores las condiciones de vida para la población en general, mientras que por otro lado, la discriminación contra la mujer representa un gran obstáculo para el desarrollo, ya que hace evidente la existencia de un grupo vulnerable que se encuentra rezagado de la política social.  
Esta premisa bidireccional puede ser sinónimo de confusión para los tomadores de decisión en nuestros países, porque hace innegable la necesidad de “decidir” a qué política social se le debe dar más peso: a aquella que beneficia a la población en general o a aquella que se centra solo en las mujeres.
Una respuesta rápida nos diría que existen recursos para ambas políticas, e incluso es lo que se hace normalmente en los países en desarrollo como los latinoamericanos. Sin embargo, el no tomar en cuenta los efectos que tienen ambas acciones puede tener como consecuencia el gasto excesivo del recurso estatal (que es sumamente limitado), sin que ello implique que se logre empoderar a la mujer o mejorar las condiciones de vida de la población en general.
En este sentido, para poder priorizar a qué política se le debe prestar mayor atención es necesario conocer el rol tradicional de la mujer en nuestras sociedades, así como las facultades tiene la política pública para generar algún cambio en favor de las mujeres.
Por ejemplo, en sociedades altamente machistas, donde los niños son más valorados por las familias que las niñas, una efectiva política de intervención es la implementación del acceso gratuito a la salud, ya que está comprobado que, en este tipo de sociedades, los gastos en medicamentos o consultas médicas de las menores son cuantitativamente inferiores a lo que los padres desembolsan en la salud de sus hijos varones, de manera que en este caso, la política de seguridad social beneficia mayoritariamente a la mujer.
Otra política general que tiene un efecto más positivo para las mujeres es la construcción de infraestructura para servicios básicos, como el acceso a agua potable dentro de la vivienda, ya que en los países en desarrollo, la recolección del agua es una tarea que realizan mayoritariamente las mujeres, de forma que, el facilitar este servicio a las familias, ahorra a las mujeres tiempo valioso que puede ser utilizado en la realización de alguna actividad para su profesionalización o desarrollo personal.
El fomento a la diversificación económica, la atracción de inversión productiva y la apertura de empleos calificados son iniciativas que también pueden beneficiar mayormente a las mujeres, ya que en AL las mujeres cuentan con niveles de instrucción superior similares al de los hombres, lo que las convierte en candidatas potenciales para acceder al mercado laboral con mayor facilidad.
Independientemente de lo anterior, es importante que entendamos que el empoderamiento de la mujer es un proceso, en el cual la población femenina alcanza un completo control de sus decisiones en todos los ámbitos de su vida. Será imposible llegar al final de dicho proceso solo con políticas especiales o generales, mientras que los prejuicios y estructuras tradicionales de dominación masculina permanezcan como constantes en nuestras sociedades.  

© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Julio 2014


lunes, 7 de julio de 2014

Política expansionista rusa: Apartado Ucrania

El gran riesgo de efectuar una acción sin calcular los insumos necesarios para completarla resulta la mayoría de las veces en un resultado negativo, en un desperdicio de energía y lo más delicado en la desilusión de quienes sienten simpatías hacia el proyecto.
En política ninguna acción desemboca en consecuencias evidentes, por lo que quienes pretenden dirigir a un grupo en particular deben cuestionar todas las variables de su ecuación, a sabiendas que en el lenguaje político ninguna frase tiene el significado que aparenta, lo cual hace tan peligroso como un misil a un enunciado inconcluso que puede ser completado por el mensaje que le convenga a quien posee verdaderamente el poder.
Hace aproximadamente cuatro meses los lideres pro rusos del Este de Ucrania interpretaron de forma errónea el mensaje que envió el presidente Vladimir Putin, al apoyar la anexión de la Península de Crimea (21 de marzo) al territorio de la Federación Rusa, con el argumento de que la mayoría de la población de aquel territorio compartía lazos históricos con el país más grande del mundo.
El mecanismo utilizado para legitimar dicha acción fue un referéndum en el que se demostró que la mayoría de la población tenía la voluntad de formar la República de Crimea, que sería parte de la gran Federación Rusa, que en ese momento había ocupado la península bajo el argumento de brindar protección a los habitantes del “tirano gobierno ucraniano”.
La respuesta internacional ante la anexión fue titubeante. Los países occidentales liderados por EE UU emitieron diversas sanciones económicas en contra de los empresarios más allegados a Putin, quien respondió con más sanciones hacia algunos personajes cercanos al círculo más poderoso de Washington.
El escenario no era menor, pues se hablaba del máximo nivel de tensión entre Rusia y Occidente desde el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, ni siquiera en el máximo foro internacional, la Asamblea General de la ONU, se pudo condenar de forma contundente la anexión rusa, pues apenas 100 países apoyaron la resolución GA/11493, la cual le brinda plena soberanía a Ucrania sobre el territorio de la península de Crimea, instando a todos los Estados a no reconocer la adhesión.
Pese a lo anterior, Rusia nunca se ha parado de la mesa de negociaciones, incluso los encargados de la política exterior de los dos actores principales (Rusia y EE UU) han mantenido un canal de comunicación directo, lo cual es sumamente racional, pues a ninguna de las partes le conviene que las tensiones se amplíen aún más, pues existen contratos multimillonarios para llevar gas a Europa que son capaces de sobrevivir a una tensión “mayor” a lo que representó Crimea.
El gran estratega en esta serie de acontecimientos ha sido el presidente Vladimir Putin, quien ha sabido jugar sus cartas, al  contribuir a la generación de un escenario de tensión en el Este Ucraniano, pues con el solo hecho de movilizar a algunos efectivos militares hacia la frontera con Ucrania, ha logrado ganarse la simpatía de grupos pro-rusos que quieren formar parte de la gran Federación. Estos grupos han tratado de repetir el mecanismo que legitimó la anexión de Crimea, pues han celebrado diversos referéndums en sus zonas de influencia, pero no han encontrado el apoyo de Moscú en sus intenciones.
La inestabilidad política en Ucrania le permite a Rusia ganar más tiempo para legitimar su poder en el este europeo. Una Ucrania en caos no es un contrapeso para Moscú, pues carece de energía para defender ante instancias internacionales la agresión rusa, sobre todo porque este último ni siquiera lo considera como un actor relevante en las negociaciones de paz.
Sin embargo, el gobierno ucraniano no es el único actor que está perdiendo en esta ecuación, pues los grupos separatistas pro-rusos de la autoproclamada República Popular de Donestk perciben cómo Moscú entibia sus declaraciones y por tanto su apoyo a esta causa, que pierde sentido sin el respaldo militar, económico y moral del gigante eslavo, mientras que poco a poco, la milicia ucraniana les arrebata puntos de control estratégicos para sus objetivos.
El apartado Ucrania en el proyecto de expansión y re-posicionamiento de Putin sigue abierto, de manera que este país vive aún entre intenciones, amenazas y sospechas. Sin embargo, los tiempos favorecen a un cambio de actitud de la Federación Rusa, que apoyará toda iniciativa en favor de quienes conservan un lazo intangible con la gran nación eslava, sin que ello signifique alguna intervención militar directa, pues tienen la oportunidad de ser los grandes pacificadores de la zona, aunque en el fondo hayan sido ellos quienes irrumpieron, en un primer momento, la tranquilidad en el territorio ucraniano.


© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Julio 2014.

lunes, 30 de junio de 2014

PODEMOS: el nuevo paradigma del poder

Para entender la política hay que tener la capacidad de ubicar en dónde está el poder, quiénes son los actores que lo detentan y con qué herramientas cuentan para conservarlo o ampliarlo. El poder es una condición de dominación permanente que cambia de manos de forma natural, de acuerdo a los intereses de quienes saben interpretar sus señales.
Hoy en día, después de que el modelo democrático generó ciertas condiciones para que se empoderara a la ciudadanía, convirtiéndola en el agente legítimo de la trasformación y la transición del poder, se hace evidente la existencia de niveles elevados de descontento y desencanto de la población hacia los gobiernos, los partidos políticos y hacia los procesos electorales.
Ello se puede constatar en el alto porcentaje de abstencionismo que experimentan aquellos países que hacen del voto un derecho, mas no una obligación, pues es evidente que la energía política de un ciudadano no se consume únicamente en el voto, sino que implica un acto de participación en la vida pública de sus Estados.
A esta ecuación se le debe sumar la variable del cambio generacional, donde los nuevos ciudadanos han heredado el desencanto por las formas de hacer política tradicionales, pero que cuentan con nuevas herramientas para expresar sus puntos de vista y compartir sus ideas e intereses.
La clave para hacerse del poder o mantenerlo se encuentra en la capacidad del grupo político para leer a la población, para entender sus necesidades y así aprovechar las reglas de la democracia, que anteponen como principio fundamental la voluntad de las mayorías.  
Un movimiento político que ha logrado posicionarse al corto plazo dando una correcta lectura a las dinámicas del poder es PODEMOS, un partido político y movimiento social español que ha sorprendido a propios y extraños, al hacerse de cinco escaños en el parlamento europeo, con menos de medio año de creación.
PODEMOS es además un partido político que nace de una legitima manifestación social cuyas características podrían ubicarlo dentro de un nuevo paradigma para hacer política. De esta manera, podemos ubicar que sus miembros se muestran como ciudadanos reales; como hombres y mujeres cercanos, que tienen rostro y un código postal popular.
Sus líderes saben jugar con las reglas de la democracia, haciendo un adecuado uso de la comunicación para convencer a quienes están desencantados por la política, con lemas y máximas que invitan a la esperanza como ¡Es la hora de la gente! o !Claro que podemos!
Saben que hoy en día el poder está en las redes y en las nuevas tecnologías de la información, pues se han convertido en un fenómeno tanto en Twitter, donde tienen cerca de 280 mil seguidores, como en Facebook donde cuentan con 615 mil likes.
A las fortalezas anteriores se les suman las cualidades de su líder, Pablo Iglesias, un personaje con un perfil distinto: despreocupado por los protocolos y las formas de hacer política, directo y contundente en su argumentación, y equilibrado en su retórica y su manejo de datos estadísticos.
Iglesias es un político inteligente, con una clara perspectiva y con objetivos altamente descifrables, es un analista del poder, que conoce los factores detrás de éste y que sabe utilizar las nuevas herramientas del empoderamiento, como en la red social Twitter, donde goza de mayor popularidad que la de su propio partido político, al tener más de 450 mil seguidores.
Juega su rol como un maestro, pues está consiente que desde la oposición se tiene un amplio margen de libertad, caso contrario de quienes defienden una opinión desde el gobierno, cuyo ámbito de acción está limitado por los compromisos con otros agentes, que son imprescindibles para la estabilidad del estado.
Su discurso es de izquierda, y se fortalece por el señalamiento en contra de los poderes financieros. Este argumento goza de una amplia destreza, pues como conocedor de la ciencia del poder, Iglesias sabe que los grandes grupos financieros internacionales son entes sin rostro, ni personalidad, figuras incapaces, o mejor dicho, sin interés por defenderse de las acusaciones, pero que a los ojos de la población tienen un nombre y apellido, además de ser el enemigo común que amalgama la unión entre las clases populares.
Independientemente de la ideología que defienden tanto PODEMOS como Pablo Iglesias, sus logros para generar simpatías en una población cansada por los vicios del poder, deben ser considerados por todos aquellos que buscan entender a la política en el siglo XXI.
La idea del mérito como fuente de acenso político, la organización de círculos de dialogo o asambleas, así como la adecuada lectura de las demandas sociales han generado una percepción de involucramiento y participación que han venido a refrescar y dinamizar al sistema político español, inspirando a los demás partidos a mirar hacia abajo, hacia sus bases, para reestructurarse de acuerdo a lo que perciben de ellas con el fin de tratar de reconquistarlas.

© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Julio 2014.


lunes, 23 de junio de 2014

Irak, la supervivencia de un Estado

La supervivencia de un Estado se basa principalmente en la afinidad de sus componentes más básicos: el territorio, el gobierno, la población y el reconocimiento internacional. De éstos, tanto la población como el reconocimiento representan las variables más importantes, ya que ambas son altamente persuasibles por otros agentes cuyos intereses pueden afectar la estabilidad del país.
Para cualquier gobierno es imprescindible tener el control de todas las variables que intervienen en la ecuación del Estado, de manera que quien lo encabece debe pensar de forma estratégica, tomando en cuenta que, para mantener alineados un considerable número de voluntades se necesita compartir un objetivo común, que bien puede interpretarse mediante el anhelo de tener una convivencia pacifica, el combate de un enemigo tradicional o el estar subordinados ante la voluntad de un solo individuo.
La falta de este objetivo en común puede explicar las razones por las cuales Rusia pudo anexarse la península de Crimea, arguyendo la existencia de cierta afinidad cultural, representada por la herencia del lenguaje, un elemento que han sabido exportar los rusos a otras determinaciones geográficas como Mongolia, con lo cual se deja abierto el paréntesis respecto a las intenciones de dominio del país mas grande del mundo.
La tibia respuesta de EE UU hacia este tipo de eventos, aunado a su retirada paulatina de Medio Oriente, han contribuido a que la afinidad cultural resurja como una importante amalgama para la estabilidad o inestabilidad de las naciones en aquella parte del mundo.
El ejemplo mas emblemático es Irak, un Estado conformado principalmente por tres etnias altamente distantes entre sí: los sunitas, los chiitas y los kurdos, cuyo elemento de unión hasta antes de la intervención norteamericana era la dictadura de Saddam Hussein.
Después de que los líderes del mundo libre “liberaran” de Hussein a los herederos de la cuna de la civilización, introduciéndolos al paradigma de la democracia, Irak ha sufrido las consecuencias de los desacuerdos y los choques que derivan de tener una gran cantidad de intereses encontrados dentro de una sola idea de Estado, de manera que los líderes de las etnias se han manifestado en favor de una nueva configuración geográfica para Irak, arguyendo que existían mejores condiciones antes de la llegada de la democracia.
Ante este escenario de inestabilidad, es importante preguntarse ¿Cómo está hoy en día Irak en términos sociales, económicos y políticos? Irak es un país de poco mas de 32 millones de personas cuya composición étnica es árabe (75-80%) y kurda (15-20%) principalmente. Es un país netamente musulmán, donde 6 de cada 10 habitantes son chiítas, mientras que un tercio de su población son sunitas.
En términos económicos Irak ha mantenido un crecimiento del 7.2% en los últimos cinco años (2009-2013 FMI). Su inflación esta perfectamente controlada (2%), aunque su tasa de desempleo es alta (16%). No es un país pobre, pues cuenta con superávit comercial de aproximadamente 30 mil millones de dólares, los cuales obtiene de su mayor producto de exportación; el petróleo, que le representan 9 de cada 10 dólares que entran al país. Sus principales socios comerciales son EE UU, India y China quienes concentran mas del cincuenta por ciento de las exportaciones iraquíes y quienes son los tres mayores consumidores de energéticos a nivel mundial.
Es interesante notar que desde la intervención norteamericana en 2003, este país ha tenido un crecimiento económico promedio por encima del 6.5 por ciento (FMI), lo cual nos puede indicar dos cosas: que su actividad económica no se ha visto amenazada por la inestabilidad política que sufre desde entonces el país, o, que su actividad económica esta perfectamente protegida, de manera que lo que ocurre en las ciudades iraquíes no tiene ningún efecto en las plataformas petroleras, en los puertos o en las refinerías.
Tanto la cartografía, como las relaciones comerciales y la composición de su población son buenos referentes para tener una noción del estado de las relaciones internacionales de Irak. Este país se localiza prácticamente en el corazón de Medio Oriente, colindando con Estados altamente inestables como Irán, Jordania y Siria, pero también con otros que son “cercanos” a Occidente como Arabia Saudita, Turquía y Kuwait.
Como si fuera un tablero de ajedrez, Irak ha vuelto a ser el epicentro del enfrentamiento de sectas cuyas diferencias van mas allá de su propia cultura, pues se enfocan a sus alianzas políticas y a los efectos positivos que derivarían de dominar el territorio iraquí. Una Irak chiita es peligrosa para Arabia Saudita y para los Kurdos, pero cercana a Irán y a los rebeldes sirios. Una Irak sunita representaría un enorme peligro para Teherán. Un país inestable, que afecte los intereses de los amantes del petróleo, es indeseable para los más poderosos, cuya intervención solo profundizaría las cicatrices que tiene la población iraquí, el único agente sin capacidad de decisión y desafortunadamente el gran actor afectado.

Fuentes de información: The World Factbook CIA y Fondo Monetario Internacional.


© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Junio 2014.

lunes, 16 de junio de 2014

Un lenguaje universal

Es una tarde de domingo en Melbourne, la temperatura ronda los 12 grados Celsius y como cada semana un grupo de personas se reúnen en el Princes Park para realizar la actividad deportiva que más les apasiona. Son las tres de la tarde y conforme pasan los minutos más gente comienza a llegar.
Se reúne un grupo grande, de alrededor de 36, que portan playeras claras y oscuras, como si por regla natural hubiera un acuerdo tácito para la distribución de los equipos. Se deciden tres encuentros con seis equipos. La cancha es de criquet, pero el deporte que ahí se practica está lejos de ser un encuentro de esta herencia inglesa.
Tampoco se juega el deporte nacional de Australia, el llamado footy, que es un juego interesante por el despliegue de energía, fortaleza y estrategia que lo distinguen, pero que es desconocido entre quienes prefieren divertirse con un algo más tradicional.
El área de juego se delimita con las maletas, sudaderas y mochilas de los participantes, que logran coordinarse para construir una figura lejana a un rectángulo, pero útil para albergar a 12 jugadores, cuyo número seguirá creciendo, hasta que la cancha llegue a un límite donde penosamente tendrá que negarse la entrada de más personas. En este juego informal el que madruga juega, el que no espera, pero mientras tanto se puede aprovechar el tiempo para restirar y trotar alrededor de la cancha, pues siempre hay alguien con algún pendiente que deja el lugar antes de que concluya el partido.
Los jugadores que se reúnen al encuentro deportivo son multinacionales. Hay personas de China, Indonesia, Pakistán, Letonia, Francia, Nigeria, Colombia, Perú, Chile, Uruguay, México y por supuesto australianos. No se distingue en el género, todos están invitados, al final del día es un juego casual.
No hay un leguaje oficial para el encuentro, los distintos acentos dificultan que se pueda ejercer a plenitud el inglés, sin embargo, se percibe un ambiente de orden: hay reglas, fueras, tiros de esquina, faltas, manos, etc. El juego se llama fútbol, o soccer como se le conoce en la cultura anglosajona, y es hoy por hoy el deporte más practicado en el planeta.
Quienes han tenido la fortuna de jugar un encuentro amistoso más allá de sus fronteras pueden constatar que no se necesita hablar una lengua en particular para socializar con el fútbol, solo se requiere de una pelota, una cancha y la actitud para disfrutar del momento, para compartir aquello que durante el tiempo de juego es el elemento más preciado para cualquier futbolista…el balón, para confiar en tu compañero sin siquiera conocerlo, y constatar, sin decir una palabra, si hay buena química para la amistad, o en su defecto, lo mejor es cambiarse de casaca para hacer frente a un digno rival.
Quienes han anotado un golazo; hecho un reguilete; una finta; una barrida; una serie de pases de ensueño, o a quienes la fortuna les ha jugado en contra y han cometido un penal; fallado un gol clarísimo; o han marcado en su propia portería, saben que más allá del enfrentamiento el fútbol es una forma de convivencia con el mundo. Es un deporte democrático que no distingue clases sociales o diferencias culturales, donde no se tocan los temas políticos o religiosos, donde el respeto se gana con talento y se pierde a causa de la deshonestidad. Es un deporte sin mentiras, pero con muchas perspectivas y ángulos sobre la verdad.
Desde un personalísimo punto de vista es el deporte más hermoso del planeta. Nótese que me refiero al fútbol en su esencia, al juego de conjunto donde muchas cabezas pueden coordinarse para pensar como uno solo, donde cada gol se celebra como un logro de grupo y las derrotas no se juzgan nunca de manera individual, pues aunque cada jugador se desenvuelve acorde a la  responsabilidad de su posición, un buen equipo está siempre unido para bien o para mal.
Cuando hablo de fútbol me refiero solamente a la acción deportiva, pues hay otras perspectivas, muy válidas por cierto, que se enfocan a la actividad del entretenimiento que deriva de este deporte, que hablan de organizaciones corruptas, del opio del pueblo, de cortinas de humo, de estadios de oro y pobreza en las calles, de reformas, de mafias y apuestas, de tráfico de influencias, de modelos de consumo insostenibles, etc., etc.
No desestimo que muchos de los argumentos son ciertos y que en estas sospechas hay un tanto de verdad. Pero esta colaboración no trata del millonario negocio de quienes ven al fútbol como un entretenimiento, un símbolo de identidad nacional o un distractor de masas, sino que ha pretendido centrarse en algunos aspectos positivos que este gran deporte puede dejarle a quien lo practique y decida utilizarlo como una poderosa bandera para hacer amigos o un eficaz lenguaje para comunicarse con el mundo.



© Ignacio Pareja Amador, publicado en diversos periódicos y medios informativos en Latinoamérica. Junio 2014.