viernes, 10 de julio de 2009

Dimensionar a México en el mundo

(Abro el paréntesis). Hace pocos días, el que ahora escribe esta opinión se dio a la tarea de investigar de una manera poco ortodoxa ¿qué tanto sabe la gente del lugar que tiene México en el mundo?, se hicieron algunas preguntas en la casa, en la calle, a los primos, a los amigos de la Universidad, del antro, del futbol, etc., etc. Y con triste resultado se llegó a la conclusión de que muchas personas tienen nociones de las dimensiones de México, pero carecen de una referencia debido a lo poco que se conoce del mundo.
Si bien es cierto, cada persona tiene conocimientos generales de muchas cosas, eso que llamamos cultura general, también lo es que para realizar las actividades del día se requiere una cierta especialización o conocimiento/experiencia del ramo donde la persona se desempeñe.
Aun así es un deber moral tener una noción general de cuáles son las dimensiones, qué lugar ocupa México en el mundo. Podemos verlo como un compromiso patriótico, como un deber nacional o simplemente como un referente desde donde podemos partir para hablar de nuestro país.
Muchas personas arguyen tener conocimientos generales de México, se dicen dignos estudiosos del acontecer nacional o local, sin tener una visión del papel que juega nuestro país en la arena internacional. Si bien es cierto las variables y aspectos en los que se puede medir el peso de un país en el mundo son infinitos, también lo es que existen ciertos rubros estadísticos generales básicos que pueden brindarnos un mejor entendimiento de lo que representa México, en este sistema llamado Tierra.
Tampoco es cuestión de que todos los mexicanos nos especialicemos en el andar internacional del país, en cuantos tratados ha firmado en el mundo, con quien, qué establecen, de cuantas convenciones es miembro, cómo votó en la última resolución de Consejo de Seguridad, cuando lo preside, etc, etc. Pero si sería de mucho apoyo que sepamos de algunos datos básicos que nos ayudaran a dejar de ver a México como un sistema cerrado, que de forma mágica se ve afectado por el ajeno mundo, para mejor ver a México como un actor de mediano peso que tiene potencialidades de ser un actor más importante.
Para realizar esta empresa hay que tomar algunas variables tanto “estáticas” como el área territorial y la geografía del país, como “dinámicas”: la riqueza que produce el país al año o sea el Productos Interno Bruto (PIB) y su crecimiento, el ingreso per capita, la población general, la esperanza de vida, la fuerza laboral, entre otros.
Comencemos con las variables estáticas. Con un millón novecientos kilómetros cuadrados de área total nuestro país ocupa el lugar número quince de los países más grandes del mundo. Y es el tercer país más grande de Latinoamérica, siguiendo a Brasil y Argentina. Su ubicación geográfica es estratégica ya que sólo comparte fronteras con tres países. Uno de ellos el más poderoso del mundo. Además de que tiene salida por los dos océanos económicamente más dinámicos: el Pacífico y el Atlántico.
Ahora pasemos a las variables dinámicas. En cuanto a su población México se ubica en el lugar número once, con un crecimiento poblacional estable de 1.13%, y es el segundo país más poblado en la región latinoamericana siguiendo de nueva cuenta a Brasil. Tiene una esperanza de vida al nacer de 76 años, muy por encima de la media mundial (66 años), pero por debajo de los países desarrollados.
Por otro lado, midiendo la riqueza en términos de producción de la misma tenemos que nuestro país para el año 2008 era el decimo primer país más rico del mundo, debajo de nuestro vecino del norte, los gigantes asiáticos, los ricos europeos y nuestro hermano Brasil. Sin embargo el crecimiento del mismo fue de 1.4%, uno de los más bajos de nuestro continente, muy similar al de Estados Unidos (1.3%).
México es uno de los países más ricos del mundo, sin embargo esta estadística puede ser engañosa ya que nuestro PIB per capita es de $14,200 dólares, lo cual nos ubicaría en el lugar ochenta y uno, por debajo de países como Puerto Rico, Chile y Argentina –de nuestra región- y de los países árabes ricos, los europeos, asiáticos e incluso de algunas islas del Caribe como Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, etc. Vale la pena destacar que México tiene una distribución sumamente desigual del ingreso, de tal forma que el número de pobres rebasa los 45 millones de habitantes, de los cuales el 30% vive en condiciones de pobreza extrema.
Algunos países con un alto ingreso per capita son Liechtenstein que tiene un PIB per capita ocho veces más alto al de México, Qatar con siete veces, Luxemburgo cinco, Kuwait cuatro veces, Noruega casi cuatro, y nuestro vecino del norte aglomera 3.3 veces nuestro ingreso.
Otro dato estadístico importante es la fuerza laboral mexicana. Esta ocupa el decimo segundo lugar en el mundo con 45 millones de personas. Si echamos un vistazo a quienes nos anteceden nos daremos cuenta de la razón por la cual China y la India han logrado escalar niveles en la producción de riqueza mundial, ya que ambos aglomeran 1,300 millones de personas como fuerza laboral. Los dos países que nos superan en el continente americano son Estados Unidos (con poco más del triple de mano de obra) y Brasil (con poco más del doble).
En este tenor vale la pena preguntarnos, ¿por qué si México tiene una de las economías más grandes del mundo y la tercera fuerza laboral del continente americano no es un país desarrollado?
La respuesta no es simple, ya que el desarrollo no puede medirse por los índices de crecimiento de la economía o con el grueso de la mano de obra de un país, si no que la medición está orientada al derrame que tenga la economía sobre los niveles de vida de la población, donde se incluyen las variables de educación, servicios domésticos, servicios médicos, grado de marginación, etc, etc.,
Mucha de la riqueza que produce un país y el derrame que tenga esta en la sociedad depende de manera directa de la distribución de las actividades económicas, el desarrollo que tenga cada uno de los rubros, la instauración de políticas correctas, etc. Por ejemplo, un país como China, que hoy en día debe su crecimiento al sector secundario, sobretodo a la producción de manufacturas, aun no es un país desarrollado puesto que pese a ser el tercer país más rico del mundo, no es uniforme en su desarrollo social, pues todavía existen regiones rezagadas que no han visto los beneficios de un crecimiento del 9.8% de su economía.
Que podemos decir de estas variables: México es un país equilibrado, una de las naciones más grandes, más ricas, con una población con crecimiento estable, sin embargo con un ingreso per capita mediano, que no permite que el país sea un Estado desarrollado y con un bajo crecimiento económico que desestima la posibilidad de alcanzar un desarrollo al corto y mediano plazo.
Ahora si tenemos las herramientas para argumentar el potencial de nuestro país, con esta información básica podemos hacer análisis comparativos entre México y distintos países. Estos datos no sólo nos ayudarán a tener mayor cultura general si no que son la razón por la que tantos grupos se disputan el timón de nuestro barco, tan sólo hay que imaginarse las regalías que genera el monstruo que es México en el mundo, queda para reflexión. (cierro el paréntesis).

Datos estadísticos obtenidos de “The world factbook”. Disponible:
https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/.

© Ignacio Pareja Amador, publicado en "El Imparcial". Oaxaca, México. 30 de Junio, 2009.
Contacto: ignacio_pareja@yahoo.com

martes, 9 de junio de 2009

Sobre la construcción de un Estado democrático. Segunda parte.

Pidiendo perdón. AM
Hablo con toda libertad, con esa libertad que me da no formar parte de algún partido político o simplemente no tener intereses personales hacia el candidato de mi distrito, porque como la mayoría de mexicanos, yo no como de la política, si no de mi trabajo, y pienso que los mismos miembros de cada partido tampoco deben sentirse obligados, porque cada grupo, cada formula, cada partido debe tener en consideración que su objetivo principal es el ascenso al poder llevando una bandera de bienestar a la gente, un bienestar que de existir les dará continuidad como representantes y ante su ausencia denotara/marcara su derrota.

El voto nulo no significa tirar nuestra participación democrática a la basura, el significado del mismo es más profundo, pero sólo podrá demostrar nuestra inquietud, nuestra inconformidad si va acompañado de un mensaje de acción, de una petición a una reforma más abarcativa, donde se debatan temas como la reelección legislativa e incluso ejecutiva, la participación y apoyo a los candidatos independientes, un mínimo porcentaje de votos para que los candidatos triunfen en la elección, etc., Tópicos que pueden en un futuro ir rompiendo, ir descentralizando el monopolio de poder que ha convertido a los partidos políticos en aglomeraciones masivas de intereses de unos cuantos, donde vale más el compadrazgo y las relaciones públicas que la democracia misma, eso debe de cambiar, todo partido debe tener un actuar y un rostro humano, sensible a las demandas populares.

Pienso que un candidato ciudadano cuyas aspiraciones políticas sean su objetivo secundario y mantenga la premisa de llevar el bienestar al pueblo con valores, herramientas y un desarrollo que se sustente en el futuro puede hacer cosas interesantes que estimulen el cambio en la manera de operar del político promedio, para que la política deje de ser un negocio, un ascenso al poder y al dinero y se convierta en el máximo agente de cambio para la institución estatal.

Quizá tengan razón los que argumentan que un voto nulo favorecerá a que unos cuantos decidan el futuro del país. En esta legislatura veremos los resultados, con candidatos que no tendrán el sostén de la ciudadanía. Es simplemente un aviso a los partidos políticos a cambiar su forma de operar y a democratizarse desde el interior. Podemos decir que perderemos a este grupo de políticos, a toda una generación, pero ganaremos en la siguiente si logramos hacer los cambios necesarios.

Ignacio Pareja A.


jueves, 4 de junio de 2009

Sobre la construcción de un Estado democrático. Primera parte.

Desde hace tiempo, desde hace mucho tiempo he evitado escuchar, leer, pensar, escribir sobre algunos temas que a veces me provocan una sensación de malestar. Sin embargo el que ahora acontece es un tema importante para el país, ya que la democracia es el instrumento que nos heredaron los países desarrollados como una fórmula de desarrollo –por lo menos un desarrollo político y social-, pero me cuesta trabajo conceptualizar el caso mexicano para hacerlo entendible para el mundo.

En México hablar de democracia cada vez es más complejo. Hay problemas en el Tribunal, en el Instituto, en todos los poderes del Estado e incluso en los únicos órganos que tenemos para expresar nuestras inconformidades como ciudadanos: los partidos políticos.

Y es que encuentro uno de los problemas más serios de nuestro sistema político en ellos: la Monopolización del poder. Anteriormente se pensaba que los políticos de carrera hacían política con el objetivo de ascender estaños y llegar a puestos cada vez más altos, y que el medio para su ascenso sería la ciudadanía, quienes impulsados por los buenos resultados les darían la posibilidad de lograr metas cada vez mejores, por ello los políticos tenían una responsabilidad social sumamente importante para su desarrollo individual.

Hoy en día nos hemos dado cuenta de que esa fórmula no funciona, ya que el político prefiere relacionarse y estar bien con la elite que sentarse con la ciudadanía para escuchar realmente los problemas del pueblo y proponer soluciones.

Hace poco platicaba con un artista colombiano acerca de la situación política en México. El pintor me platicaba que en su tierra, los alcaldes de las principales ciudades eran candidatos ciudadanos, quienes, motivados por la incompetencia de los partidos políticos, habían lanzado sus candidaturas proponiendo cambios reales y limitando la continuidad de su participación para otros puestos de gobierno. De esa manera llegaron al poder ingenieros, escritores, artistas, intelectuales, etc. Gente con poca carrera política, pero con una convicción inquebrantable de cambio.

Escuche otra opinión similar de un estudiante del Tec de Monterrey. Él me comentó que en el municipio donde vive llegó al poder –por medio de un partico político- un empresario. El hombre no tenía el objetivo de valerse del erario público para aumentar su fortuna, si no de hacer verdaderos cambios a su lugar de origen; era la única manera en la que podría mejorar la situación del entorno que heredaría a sus hijos.

Ambas opiniones son para mi sumamente interesantes. En el primer caso fue el medio y el fin el que cambio para hacer modificar el entorno hacia un mejor rumbo, en el segundo encontramos un medio común (partido político) con una convicción de cambio pensando en las generaciones futuras.

Estos dos ejemplos me dan esperanza para no rendirme, para mantenerme en la línea de que nuestro país puede ser un mejor sitio si cambiamos nuestra actitud, si pensamos que la política no es un medio para alcanzar poder y riqueza, sino un medio para lograr cambios sustantivos que mejoren las condiciones de nuestro entorno.
Ignacio Pareja Amador.

lunes, 18 de mayo de 2009

Una crónica más


Quizá una de las crónicas más conocidas de nuestro tiempo es la que presenta el autor estadunidense Carl Sagan en su libro “Los dragones del edén: Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana.” En esta investigación establece un calendario cósmico, donde se representa la vida del universo en un año terrestre (365 días). La hora cero del primero de enero hace referencia a la creación del universo, cada segundo de su crónica representa cerca de 500 millones de años. La tierra se forma el 14 de septiembre, el origen de la vida se ubica el 25 del mismo mes. El hombre aprende a servirse del fuego hasta el 24 de diciembre a las 23:46 hrs. El renacimiento surge en Europa el 31 del último mes a las 23:59:59., y el tiempo actual se sitúa en el primer segundo del año nuevo.

Lo que pretende dar a conocer Carl Sagan es que el ser humano es sumamente joven y el universo es sumamente viejo. En esta crónica la humanidad consciente –construida por linajes familiares e historia- representa sólo una decena de segundos de la vida del año cósmico.

Todas nuestras memorias se pueden encontrar en esta pequeña fracción de tiempo, toda persona que vivió, reyes, poetas, guerreros, imperios, inventos, libros, todo lo que conocemos aconteció en los últimos diez segundos de la vida del universo.

En suma, Carl Sagan nos dice que somos el legado de una evolución cósmica, que la inteligencia humana es el fruto de esta evolución de millones de años de transformación de materia estéril a células vivientes que se adaptaron para vivir en su entorno hasta el grado de tener conciencia propia.

Las distintas formas en las que se manifiestan los sentimientos del hombre, en lienzos, papel e ideas, forman parte de esta consciencia desarrollada por los seres humanos. El arte y sus expresiones pertenecen a ramas del conocimiento donde la capacidad inventiva conjugada con la técnica, la originalidad y la estética son variables indispensables para crear una obra universal.
Lo importante de una obra de arte es que es fiel testimonio de la memoria inconsciente del artista. La perpetuidad de la misma no se basa en lo tangible, si no en la correspondencia que tenga una pieza para expresar un sentimiento y que el espectador pueda percibirlo.

Amador Montes lo ha entendido así, logrando una sinergia entre lo accidentado y la mezcla de colores, textos, y materiales para formar obras que no representan el tiempo actual, si no que aparentan un tiempo antiguo, vivido de hace muchos años, de paredes que no esconden el paso del tiempo y se muestran orgullosas de su longevidad, de la crónica de acontecimientos de un pasado remoto.

Las crónicas personales de Amador Montes hacen referencia del mismo modo a un calendario de la vida del artista. A través de su obra podemos encontrar un compendio de imágenes que han sido plasmadas en un orden íntimo.

El artista oaxaqueño nos muestra su perspectiva de una serie de crónicas, donde nos cuenta historias que no pueden ubicarse en un lugar definido, sólo conocemos la hora o la temporada en que ocurrieron porque así lo ha registrado el autor en sus cuadros.

Más allá del drama del tiempo cósmico, Amador hace su crónica con aves y lugares viejos deshabitados, nos narra con cautela acontecimientos que fueron parte de su vida, hace una abstracción de un conjunto de sucesos que son mostrados de acuerdo a un orden de aparición. Al igual que el calendario cósmico de Sagan, cada óleo tiene el objetivo de almacenar grandes cantidades de detalles, de información personal del artista.

La obra de Amador acentúa los sentimientos, reconoce al hombre como un ser emocional, donde lo que debe trascender no es lo material o tangible si no la impresión por mirar un cuadro.

Algo nos queda claro en esta reflexión, aunque los seres humanos sólo ocupamos una pequeña parte en el océano del tiempo y sean pocas las huellas positivas que dejamos en la tierra, pueden ser inmensas las marcas que dejamos en el espíritu del hombre con nuestras artes.

Ignacio Pareja

De crónicas personales



lunes, 4 de mayo de 2009

La historia del cuenta cuentos

Con dedicatoria especial a R.P.A.R.

Sólo esperaban su muerte, no había otra opción ni otra manera. Los años ya le habían arrebatado todo: sus fuerzas, sus bienes, e incluso su gran inteligencia. No tenía nada que lo atara a este mundo, ya no hacía propuestas, empresas, ni bienes. No podía siquiera gozar de sus nietos: por el cansancio; por la mala fortuna de ser un viejo sin hábitos; porque ya había recibido mil y un homenajes; por más razones que ni sus propios años alcanzarían a cubrir.

Su inspiración yacía enterrada desde hace ocho años, aquella dama de facciones elegantes la había acompañado en un júbilo de alcohol y excesos comunes para escapar por momentos de su realidad tan cruel.

El hombre no tenía a nadie, sólo le correspondían preocupaciones y pesares por una familia que siempre le temió y poco lo quiso, por unos hijos que vivieron a la sombra de un demonio de grandes dotes narrativos y dureza a la hora de educar al pueblo. Católico fiel en la iglesia, perfecto pagano en pachangas, fiel al tabaco más que a otros vicios dejó de ser él hace muchos años.

Cólico y vengativo, no se guardaba palabras para retar a un vecino, para gruñir con tal fuerza que a los padres de los niños atemorizaba, y a mi más…

Ahora sólo espera: un partido de soccer, de béisbol, una película de Tin Tan, de Pedro Infante, de pobrezas exaltadas que le provocan la añoranza de aquellos años donde peleaba frente a frente con la vida y la derrotaba con su gran guante de cuero y hierro, con esos brazos tan fuertes, que se alimentaban de impactos de corcho de un deporte ancestral –que como él- poco a poco muere.

Así se pasa la vida nuestro viejo héroe, esperando aquella visita tan maldita, rogándole a Dios siempre lo mismo, pensando que vive al día, que no es tiempo de crear, que no puede ver para leer o escribir o dibujar, o pensar y razonar simplemente.

Sus historias, que son tantas, ahora yacen agotadas y difusas. Se han quedado en el limbo de las fantasías, cuelgan algunas en casas lujosas, en cuadros repintados, en la memoria de algunos nietos, en un diario, en cuentos aún no escritos, en muchos lugares y forman parte del universo de la amorosa familia.

Su voz no tiene el mismo impacto y hoy por fin olvido un nombre, ¿o era un apellido?, o era algo inventado, o no era nada, pues su voz no encontró oído que lo escuchara, sólo reproches y venganzas ya caducas, pues el cruel que maltrató yacía en la tumba, sólo queda en ese cuerpo semi-estéril un alma –que ya está limpia-., un espíritu que no puede enriquecerse más, unos ojos que lloran ante cualquier acontecimiento banal, habiendo visto las calamidades completas del mundo.

Se ve que sufre, porque ha optado por no responder jamás. Su silencio no representa su demencia, sino es la objeción más certera que tiene para decirnos que su tiempo ha pasado, que lo que nos mueve para nada sirve, que la luz que hacía latir su corazón ya se apagado.

Ignacio Pareja.


sábado, 18 de abril de 2009

En un mundo paralelo/del ser más racional *fragmento.

A primera vista suena un poco utópico lo que quiere –para el mundo el nuestro personaje- estoy seguro de que más de un gobierno tiene sus dudas acerca de la viabilidad del proyecto de aquel hombre. Pienso que somos mucha gente que no sabremos que hacer en un mundo de paz, donde todos seamos amigos, -predigo un caos- causado por la falta de enemigos para el mundo.
Cuando existe un enemigo común, la sociedad se une para combatirlo, Empero ¿qué ocurre cuando el mayor enemigo de la tierra se convierte en tu aliado?, sé que una docena de países –alejados de las ideas democráticas se sentirán temerosos- puesto que quien está contra de él está contra el mundo entero, este hombre lleva en sus hombros la esperanza (hope) de miles de millones. La pluralidad con la que maneja sus relaciones internacionales da espacios para que todos por igual opinen y muestren sus inconformidades, en una realidad así –no se puede estar en desacuerdo-

Hoy tengo miedo… ¿ahora cómo se justificarán los enemigos del imperio?, ¿cómo se legitimarán las causas que antes no eran escuchadas y ahora lo son?, seguro entraremos a una crisis, a una existencial y grave.

Lo que debemos hacer como seres humanos es fomentar esa universalidad de valores, esa pluralidad que brinda espacios al dialogo y resuelve las disputas de mejor manera, no debemos olvidar que todavía tenemos enemigos en común, y mucho más poderosos que un solo país: el calentamiento global, el cambio climático, el fomento y aplicación de los derechos humanos, la igualdad de géneros, la reducción de la pobreza, la crisis alimentaria y energética, esos son los verdaderos enemigos del ser humano, al combatirlos en conjunto seremos testigos de una evolución en nuestras relaciones.

Este hombre lo ha entendido así, dejando en claro que el país más poderoso del mundo está interesado en resolver esas problemáticas que verdaderamente afectan a la humanidad entera.
¿Qué vendrá después? En un tiempo lejano cuando hayamos luchado hombro a hombro para hacer de este mundo un lugar más justo y mejor, ¿Llegaremos a una utopía como la que pensó en su momento Francis Bacon? ¿Seremos una comunidad global donde reine la tolerancia, la pluralidad, la democracia, el buen gobierno, los valores universales del hombre, etc, etc?

Estoy casi seguro de que mis ojos no miraran este escenario, pero pienso que la dirección de este personaje es correcta, me crea una sensación de tranquilidad y paz. Faltan decenas de años para hacer todas las transformaciones, pero vivo con la esperanza de que este mundo algún día cambiará y será mejor.

Ignacio Pareja.

jueves, 2 de abril de 2009

A la memoria de un ser libre

A veces quiero volver a las ataduras de la esclavitud del hombre, pero sé que es el camino más débil y cobarde.
IPA

Abro el paréntesis. La venganza es un sentimiento común en los seres humanos, todos en algún momento hemos sentido la necesidad de regresar el dolor y daño a aquellos que nos han molestado, que han ultrajado nuestro estatus quo, que nos hicieron sufrir de manera consciente o inconsciente.

Eso es la venganza, una acción que surge de un dolor que no nos deja en paz, que nos ciega. Mi madre hoy me dijo que hay mucha gente mala en este mundo, ahora lo creo. Siempre he sido un hombre que promulga las buenas relaciones, que está a favor de los buenos oficios, que piensa las cosas antes de ejercer alguna acción arriesgada, pero hoy, al ver una criatura indefensa asediada por la espalda tuve que respirar profundo y dejar de pensar en el cuerpo estéril de un ente que vivió, salto, gozó y vino al mundo para abandonarlo en muy poco tiempo.

Siempre he pensado que debo vivir tranquilo, pues sólo dios sabe el día de mi muerte y yace escrito en el libro de mi destino, pero hoy después de albergar tanta tristeza e impotencia creí ver mi futuro difuso, creí que aquella masa de materia inerte sería razón suficiente para comenzar a cavar mi propia tumba y comenzar una venganza voraz. Afortunadamente pude relajarme.

Osho, uno de los filósofos más controvertidos de nuestro tiempo afirma que la meditación necesita de un momento en silencio, del goce del mismo en la noche o en la madrugada, de forma que, lenta, muy lentamente uno puede llegar a reconocer el silencio que “se impregna en nuestro ser interno”.

Lo que busca encontrar Osho con la meditación va más allá de curar una venganza. La meditación hace que la mente se relaje, por lo que se permite la renovación de la energía espiritual, el almacenamiento y el análisis profundo y detallado de los pensamientos. Este hecho conmina a una mejor concentración, por lo que las intenciones emocionales se vuelven más claras y los problemas de la vida cotidiana se resuelven de mejor manera.

Ahora que he reflexionado sobre algunas cosas, para mi tristes, me pregunto ¿Qué tan válida es la libre venganza cuando uno mismo de forma inconsciente es culpable de los cargos?, ¿Cuántos culpables existen en el destino de un ser sin consciencia, que viajó por lugares sin querer hacerlo y murió creyendo que su mundo era el más enorme, el más hermoso, por eso no podía permanecer en un lugar?

Pienso que el entorno siempre buscó sobreponerse a él; limitándolo, ordenándole reglas de conducta, imponiendo su establisment. Un individuo sólo puede sobreponerse a esto si vence los obstáculos internos y equilibra su vida con el exterior, por lo cual tendrá una doble ganancia en su mundo y para el universo.

Nuestro personaje –ahora reverenciado- no lo logró. Sin embargo no será vengado bajo la premisa de que uno ejerce su libertad dejando de lado las normas de conducta del hombre, ya que estoy consciente de que es muy difícil manejar la libertad sin convertirla en libertinaje, en algo desquiciado y caótico.

Diógenes (Leoncio), tu fuiste libre al extremo, no conociste ataduras y dejaste ver que la sociedad no es real, que la crea el hombre al estar dormido, al vivir en un caos, al tener fe en lo profano, “porque el hombre no es capaz de tener libertad sin convertirla en desenfreno.”

Has dejado en mi una lección importante: aún no soy un hombre libre. Todavía existen en mi leyes y preceptos morales que no me dejan despertar. Pienso que la misma humanidad todavía no está lista para una verdadera evolución del ser, para ser libre. Los hombres nos hemos acostumbrado a vivir en el caos, a ordenar lo material y lo mental, de tal forma que nos esclavizamos estudiando constantemente líneas cognoscitivas perfectamente delineadas, paradigmas que nos dicen qué hacer ante circunstancias inéditas, etc., mantengo el paréntesis abierto.

“Ahora que soy libre, que fue liberada mi conciencia es cuando más pérdido me siento, puesto que tengo una dependencia a creer en algo para ser feliz, es por ello que estuve perdido en un laberinto, me liberé sin conocer las consecuencias de la libertad”. Cierro el paréntesis.

Ignacio Pareja